La mañana se presentó con mucho (pero mucho) frío, pero ni mucho menos con pinta de que luego fuese a caer la que cayó. El viaje a Écija fue de lo más ameno con el compañero Galán (también maratoniano en Sevilla). Desde allí en autobús a La Luisiana y vuelta corriendo a la sartén de Andalucía. La carrera en continua subida (muy leve pero subida) hasta el kilómetro 22 donde bajaba bruscamente para llegar al pueblo. Las sensaciones mucho mejor de lo esperado, ya que salí un tanto conservador hasta ver el estado físico en el que me encontraba, por lo que pude ir progresando poco a poco y entrar con fuerza meta. Al final 1:56:16, o lo que es lo mismo a una media de 4:32 el kilómetro. Un ritmo creo que adecuado para mi estado de forma y para el momento de temporada en el que estoy.
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Lo mejor aún estaba por llegar. En el 90% de las carreras a las que vamos si quieres ducharte nos toca hacerlo con agua fría. Cuando llegue a meta, con mucho frío y sin sentirme las manos (literalmente) pregunté a alguien de la organización si había agua caliente. Me contestó que no solo había agua caliente sino que además teníamos la piscina climatizada a nuestra disposición para darnos un baño. Era la mejor noticia que me daban en mucho tiempo. Estiré lo más rápido que pude y rápido me fui a la piscina. ¡Que sensación más placentera! Mereció la pena pasar el frío que pasé solo por el baño en la piscina climatizada. Después una ducha de agua caliente (caliente de verdad) y para casa.
Nada mas salir empezaron a caer los primeros copos de nieve y según pasaban los kilómetros se iba intensificando, aún así pude llegar a casa después de un viaje con mucha precaución y disfrutar en el pueblo de una tarde de las que se ven pocas veces.
La próxima aventura en Morón, el día 24.

3 comentarios:
Enhorabuena por ese tiempo, no cabe duda que todo lo que te propones lo consigues, ANIMO!!!!!!!
Si, es de ideas fijas. Laura
¿Frío tú?
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