Después de un interminable verano y una pretemporada aburrida con carreras insulsas por fin nos metemos de lleno en una nueva temporada atlética; el pistoletazo de salida lo dimos ayer, en una de las pruebas con más solera del atletismo cordobés: la Media Maratón Córdoba – Almodóvar.
Como decía, el verano ha sido muy largo, una época en la que el número de asistentes a los entrenamientos del club se ve muy mermado, ya sabemos: vacaciones, calor, terracitas… A eso se le une que el calendario de carreras no es muy atractivo, estas bajan en cantidad y sobre todo en calidad; a las pocas que hemos asistido han sido carreras que no van a contribuir a fomentar la afición por este deporte.

A nivel personal, mi verano ha tenido dos partes bien diferenciadas: una primera donde el nivel de entrenamiento fue muy bueno, donde asistí a un par de carreras de las mencionadas anteriormente y donde los números hacían presagiar un inicio de temporada bastante fuerte; y una segunda donde todos los presagios de la primera parte se vinieron abajo, como resumen decir que en el último mes mi cabeza ha estado en varios sitios de difícil compatibilidad con el asfalto, lo que hizo que las pretensiones de la primera parte de la pretemporada tuvieran que verse bastante reducidas.
La carrera de ayer resultó positiva; una vez olvidado el objetivo de acercarme a la 1h.35min cambié el chip para intentar rebajar mi mejor marca (establecida en Lisboa, 1:39:58), pero todo ello sin saber cual era mi estado de forma real. Por eso planteé una carrera conservadora los primeros kilómetros para ver que sensaciones tenía, así durante el primer 10.000 estuve rodando en torno a 4,45-4,50, para poco a poco, y viendo que no iba mal, agilizar unos segundos. Del km. 10 en adelante bajé el ritmo hasta 4,30 aproximadamente, intentado mantenerlo pero sin que las pulsaciones se desorbitaran. El único pero fue el último cambio que intenté hacer en los tres últimos kilómetros, y que apenas conseguí, ya que ahí si noté la falta de entrenamiento del último mes. Eso sí, cuando vi el arco de meta y viendo que estaba en tiempo de record pude sprintar para parar el crono en 1:39:43, que no es el objetivo planteado durante el verano pero que al menos no deja mal sabor de boca.

Mis compañeros de expedición hicieron todos muy buena carrera, ya que los tres (Camilo, Salva y Fran) consiguieron rebajar sus respectivas marcas.
Como decía, el verano ha sido muy largo, una época en la que el número de asistentes a los entrenamientos del club se ve muy mermado, ya sabemos: vacaciones, calor, terracitas… A eso se le une que el calendario de carreras no es muy atractivo, estas bajan en cantidad y sobre todo en calidad; a las pocas que hemos asistido han sido carreras que no van a contribuir a fomentar la afición por este deporte.

A nivel personal, mi verano ha tenido dos partes bien diferenciadas: una primera donde el nivel de entrenamiento fue muy bueno, donde asistí a un par de carreras de las mencionadas anteriormente y donde los números hacían presagiar un inicio de temporada bastante fuerte; y una segunda donde todos los presagios de la primera parte se vinieron abajo, como resumen decir que en el último mes mi cabeza ha estado en varios sitios de difícil compatibilidad con el asfalto, lo que hizo que las pretensiones de la primera parte de la pretemporada tuvieran que verse bastante reducidas.
La carrera de ayer resultó positiva; una vez olvidado el objetivo de acercarme a la 1h.35min cambié el chip para intentar rebajar mi mejor marca (establecida en Lisboa, 1:39:58), pero todo ello sin saber cual era mi estado de forma real. Por eso planteé una carrera conservadora los primeros kilómetros para ver que sensaciones tenía, así durante el primer 10.000 estuve rodando en torno a 4,45-4,50, para poco a poco, y viendo que no iba mal, agilizar unos segundos. Del km. 10 en adelante bajé el ritmo hasta 4,30 aproximadamente, intentado mantenerlo pero sin que las pulsaciones se desorbitaran. El único pero fue el último cambio que intenté hacer en los tres últimos kilómetros, y que apenas conseguí, ya que ahí si noté la falta de entrenamiento del último mes. Eso sí, cuando vi el arco de meta y viendo que estaba en tiempo de record pude sprintar para parar el crono en 1:39:43, que no es el objetivo planteado durante el verano pero que al menos no deja mal sabor de boca.

Mis compañeros de expedición hicieron todos muy buena carrera, ya que los tres (Camilo, Salva y Fran) consiguieron rebajar sus respectivas marcas.

2 comentarios:
Enhorabuena a todos, por bajar esas marcas , después del intenso verano , el esfuerzo a merecido la pena.
Animo y a seguir asi!!!!
Ya era hora de que nos contaras alguna cosilla por aquí. Los lisiados como yo y mi rodilla esperamos correr pronto.
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